Oh My God! Han matado al personaje principal

The Wire

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“El problema final” es uno de los relatos cortos escritos por el escritor escocés Arthur Conan Doyle sobre Sherlock Holmes. La historia comienza cuando Holmes en casa del doctor Watson le cuenta que el profesor Moriarty quiere matarlo. Más de una vez intentan acabar con Holmes. El cuento termina cuando Holmes y Watson se hallan paseando por una de las montañas de Suiza, a salvo supuestamente de Moriarty, cuando un chico trae una carta para el doctor Watson. El dueño del hotel donde se alojan le pide que acuda allá para atender una urgencia médica de una señora que está muy grave. Watson vuelve al pueblo dejando sólo a Holmes. Al llegar al pueblo se da cuenta de que la carta es falsa. Había sido escrita por Moriarty, para que Watson dejara sólo a Holmes, y así Moriarty pudiera matarlo. Watson corre a la montaña. Al llegar al precipicio, sólo encuentra el bastón y una carta escrita por Holmes en la que le relata que el profesor Moriarty y él iban a entablar “la discusión final”. Podemos suponer que Holmes y Moriarty mueren al caer por la catarata de Reichenbach.

Pero Sherlock Holmes no era fácil de matar. Los lectores sufrieron una gran decepción, sus editores no paraban de presionarle, la demanda popular clamaba por su retorno. Conan Doyle no pudo resistirse a todas estas peticiones para que Sherlock Holmes sobreviviera y Arthur Conan Doyle siguió escribiendo las andanzas de Sherlock y Watson.

La ficción televisiva ha intentado mantener esta máxima sagrada, que quiso transgredir Conan Doyle, y que consiste en evitar todo acto irreversible que no tenga vuelta atrás: sacar del juego a una pieza principal. Hacerlo, sin duda, conlleva sus riesgos. Muchas series a lo largo de sus distintas temporadas han prescindido de personajes, en la mayoría de los casos secundarios, debido a necesidades de presupuesto, guión o fallecimiento imprevisto. Hasta ahora no había sido hasta el final de la historia cuando estos actos irreversibles afectaban al elenco principal, como sería el caso de Los Sopranos. Pero un buen número de series están subvirtiendo esta máxima sagrada.

(Spoiler). Mi primer momento “Oh My God” lo víví con The Wire. En la primera temporada desaparecen personajes principales como Wallace, o Frank Sobotka en la segunda aunque el recorrido de este personaje no hubiera tenido demasiado sentido argumental en la siguiente temporada. Pero el hachazo llegó en la tercera temporada con el asesinato de Stringer Bell (Idris Elba). Se habían cargado a uno de los personajes principales y con más carisma de la historia. ¿Y ahora qué?. !Y todavía quedaban dos temporadas más!

El guionista y productor de Lost, Carlon Cuse, reconoció que ” lo más difícil fue matar personajes”. Con estos giros inesperados se pretende que la audiencia sienta que podría morir cualquiera en cualquier momento.

Con The Good Wife ha ocurrido lo mismo. Un giro bruscamente insólito hizo que las redes sociales se llenaran de sorpresa y mucha ira. Algunos han llegado a decir que ha superado en impacto al capítulo de la “Boda Roja” de Juego de Tronos que consiguió arrancar millones de “Oh My God”. Hasta los responsables de The Good Wife tenían preparada una carta para explicar a los fans los motivos de esta decisión.

¿Deberían sobrevivir los personajes principales hasta el final de la historia?. Cierto que estos giros radicales inesperados impactan tremendamente hasta el punto que las reacciones no se hacen esperar por parte del espectador. Y es un reto complicado para los guionistas estructurar la historia a partir de ese acto irreversible, a veces en masa, que es la desaparición de personajes principales. Pero a la vez se abren multitud de opciones en la historia que hacen que las series actuales sean cada vez más ambiciosas, imprevisibles y fascinantes.

¿Cuáles han sido para ti tus momentos “Oh My God”?

 

 

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