Richard Hawley: el crooner moderno

Cuando Jarvis Cocker, líder de Pulp, escuchó una demo de la música de Richard Hawley, no dudó en convencerle que sus composiciones eran lo suficientemente buenas como para no grabarlas en solitario. Hawley había participidado en el último disco de los británicos,”We love life” (2001), acompañándoles posteriormente en toda la gira. No solo había una gran amistad entre Jarvis Cocker y Richard Hawley, los dos también procedían del mismo lugar, Sheffield.

La antigua capital del acero se ha convertido para él en el espacio geográfico y vital inconfundible en toda su obra. Sus álbumes servirían para dibujar un mapa emocional y sentimental de su ciudad. No extraña por tanto que titule sus discos con nombres de salas de baile, puentes de esa ciudad o zonas donde vivió su familia hace años, como es el caso de su último trabajo “Hollow Meadows“. “Estoy ligado a la ciudad, absolutamente. Nunca he entendido a esos músicos que deciden ir a grabar un disco a Nueva York, por ejemplo. ¿Qué significa eso? Es falso. Si no puedes inspirarte por lo que te rodea es que tienes un problema. Y Sheffield, su naturaleza y sus bosques urbanos siempre me han inspirado”, confiesa Hawley.

Quien no le haya escuchado todavía se está perdiendo el placer de disfrutar de una de las voces más sugerentes de la última década. Su voz grave llena de matices nos evoca otras voces tan veneradas como las de Johnny Cash, Buddy Holly o Roy OrbisonRichard Hawley es un tipo con sensibilidad y talento. Y es precisamente esa delicadeza, melancolía y romanticismo que rezuman sus composiciones lo que le confiere esa aptitud y vocación de crooner moderno. 

Hace años que se ha ganado el reconocimiento en el mundo de la música, y un prestigio como compositor e intérprete en solitario. El proceso, sin embargo, ha sido lento. Ha estado escribiendo canciones desde crío, madurando poco a poco, pensando detenidamente antes de mostrarnos todo aquello en lo que realmente creía. De ahí su debut tardío, en 2001, con un mini elepé con título homónimo. El éxito de ese trabajo lo llevó tan sólo 6 meses después al estudio para grabar un larga duración que no impactó tanto como el anterior. Fueron los álbumes “Lowedges” (2003) y “Coles Corner” (2005) los que cautivaron definitivamente a crítica y público consolidando su fama. Cuando “Coles Corner” fue nominado en 2006 al Mercury Prize, el premio de mayor prestigio de música al mejor álbum en el Reino Unido, fue otra banda también de Sheffield quienes se lo llevaron, los Artic Monkeys. Alex Turner, vocalista, guitarrista y compositor principal de la banda subió al escenario y lo primero que dijo fue: “Llamen a la policía, le acaban de robar el premio a Richard Hawley“.

Hawley también es capaz de mostrarnos vertientes más guitarreras, ampulosas o psicodélicas, como lo demostró en “Standing at the Sky´s Edge” (2012). Pero siempre vuelve a un sereno sentimentalismo, melancólico y reposado, a una sonoridad más proporcionada y armoniosa como en “Hallow Meadows” (2015). En estas ocasiones es cuando se revela el crooner clásico, el crooner con mayúsculas, el crooner moderno que es Richard Hawley.

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