Lo que no debiste perderte del Primavera Sound 2015

El Primavera Sound es el festival de festivales. La oferta musical de esta edición que cumplía quince años daba para mucho. Tal es así que uno se ha visto en la tesitura amarga de descartar muchos artistas que se solapaban a la misma hora con otros que a priori nos podían parecer más interesantes y atractivos. Con el festival ya concluído e independientemente de las crónicas y críticas de los diferentes medios sobre quiénes han sido los grandes triunfadores y las grandes decepciones de este año, ésta es la selección de artistas y grupos que considero que tanto si estuviste como sino no debiste perderte.

ANTONY & THE JOHNSONS

El escenario Heineken se vistió de teatro para recibir a Antony, vestido con una túnica blancaacompañado de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña. La sinfonía de sentimientos delicados, dulces y exquisitos que trasmite Antony es entrañable. Todo en Antony Hegarty es poesía. Y su voz…esa voz tan particular dotada de una extraña belleza que bascula entre lo vulnerable y lo fuerte, entre la desolación y la alegría. No se oían murmullos, ni conversaciones, ni el runrun típico que se aprecia en otros conciertos. La comunión de los allí presentes con la intensidad de los temas interpretados por Antony fue completa y perfecta. 

CHET FAKER

Si hay razones musicales suficientes para asistir al Primavera Sound, en mi caso el detonante para comprar el abono para esta edición fue la presencia en el cartel del jueves de Chet Faker. El escenario Ray-Ban se llenó y eso que su concierto coincidía a la misma hora que actuaban The Black Keys. Chet Faker, que interpretó temas de su reciente disco “Built On Glass” tan aclamado por crítica y público, alternó momentos en solitario con otros en los que le acompañaban un batería-teclista y un guitarrista. El de Melbourne suena sensual incluso a todo volumen. Su voz es cálida, elegante, carnal. Su sonido electro-soul influenciado por artistas como Marvin Gaye o The Temptations incita a una concupiscencia refinada y elegante. Fue un momento en el que todos los allí convocados entramos en flow con los elegantes paisajes sonoros eléctricos de bajos suaves y percusiones profundas.

JUNGLE

La música de los londinenses Jungle es contagiosa y pegadiza. Hits como “Busy Earning“, “Time“, “The Heat” o “Platoon” nos insuflaron una vitalidad fascinante y un buen rollo que hizo desaparecer de un plumazo el cansancio que nos iba dominando. Su funk estiloso, soul renovado y reinvención de la música negra en clave sintetizada invitan al baile resultando tremedamente seductores. Como dicen ellos mismos y lo pudimos comprobar todos los que estuvimos en ese momento en el auditorio Ray-Ban: “Jungle es algo extraño. Es todo. Nos llamamos Jungle porque es algo más grande que un individuo, es un colectivo de personas y no importa que seamos uno, dos, o siete, todo se trata de reunir energía y divertirse”.

PATTI SMITH

Patti Smith se presentaba en la decimoquinta edición del Primavera Sound por partida doble. Su primera aparición fue el viernes en uno de los escenarios más impersonales y antipáticos del festival, el escenario Heineken. Como el próximo mes de noviembre se cumplen cuarenta años de la aparición de su disco “Horses“, álbum que la catapultó al estrellato, el primer concierto fue un repaso de los temas de aquel icónico disco. Reconozco que nunca he sido muy fan de la cantante, poetisa y agitadora de conciencias estadounidense, pero su actuación me convenció de tal manera que uno de los discos que más estoy escuchando últimamente es precisamente “Horses“. Patti ha introducido su visión de mujer en la cultura del rock desde entonces hasta ahora. Sus canciones son reivindicativas, provocativas, libertarias. Y como si nos hubiéramos trasladado cuarenta años atrás, vimos una Patti Smith volcánica sobre el escenario. Cantaba con energía, escupía, nos incitaba con vehemencia, cargaba contra políticos y corporaciones, y el extasis llegó cuando proclamó que Johnny, el rebelde protagonista del tema “Horses” estaba ese día en Barcelona. Sublime Patti Smith

BELLE AND SEBASTIAN

Con Belle And Sebastian no puedo ser objetivo. La banda liderada por Stuart Murdoch ha sido desde sus inicios una de mis debilidades. La Ley de Murphy quiso que coincidieran al mismo tiempo las actuaciones de Damien Rice y de los escoceses. Estaba seguro que me estaba perdiendo quizás uno de los momentazos del festival al no asistir al concierto de Damien Rice, pero a su vez intuía que Belle and Sebastian estarían a un extraordinario nivel. Y no defraudaron. El público se entregó desde que anunciaron por megafonía el nombre del grupo. Hicieron un amplio recorrido por toda su discografía y no faltaron los temas bailables de sonoridades electrónicas de su nuevo álbum “Girls In Peacetime Want To Dance“. Canciones como “The Party Line” o “Perfect Couples” suenan maravillosamente bien en directo incitando al baile y a la alegría colectiva, o “Nobody´s Empire” que abre el nuevo disco y con la que comenzaron su actuación, tema de hechuras belleandsebastianas inconfundibles. La apoteosis llegó con la célebre “The Boy With The Arab Strap” y la invitación a un buen número de fans a subir al escenario a bailar e inmortilizarse junto a la banda para siempre.

THE JUAN MACLEAN

El proyecto que comparten Nancy Whang y John McLean se subieron al escenario Pitchfork cuando eran casi las dos de la madrugada. Lo cual no fue óbice para que todos nos pusiéramos a bailar con el cruce perfecto de sonidos electrónicos, disco y house. Sus canciones de grooves expansivos se extienden en algunos casos hasta los diez minutos incrustándonos en un bucle hipnótico en el que los cuerpos danzan extasiados. Su elegancia y buen gusto para la música disco justificó la sonrisa plena con la que abandonamos el recinto cuando empezaba a amanecer.

BABES IN TOYLAND

El trío de Minneapolis son un auténtico volcán. Su actitud sobre el escenario sumado a un sonido contundente y rotundo nos convencieron desde los primeros acordes. Y eso que su actuación sufrió varios imponderables. En medio de ‘Bluebell’, a Kat Bjelland se le rompieron dos cuerdas de la guitarra y tuvieron que interrumpir la actuación, además de fallar su micro y no oir por momentos su voz. Pero estas chicas indómitas pioneras a la hora de hacerse un hueco en el grunge conquistaron finalmente el escenario ATP con su rock duro y despiadado.

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