Performance: el arte de la provocación

La primera vez que vi una performance fue en agosto de 2008 en la Tate Britain de Londres. La galería Duveen , 86 metros de longitud flanqueados por esculturas neoclásicas, se convirtió en una pista de carreras en la que corredores amateurs y algunos empleados del museo iban relevándose a intervalos de 30 segundos. El autor de la propuesta: Martin Creed. El título: “Work No.850“.

El proyecto nació a raiz de una visita de Martin Creed a la cripta de los monjes capuchinos en Palermo (Sicilia), que realizó a la carrera puesto que llegó cinco minutos antes del cierre.

“Si se piensa sobre la muerte como estar completamente quieto, entonces el mayor movimiento posible, correr, es lo contrario a la muerte y un signo de vida”, declaró Creed.

Una performance o “acción artística”, según wikipedia, es una “muestra escénica, muchas veces con un importante factor de improvisación, en que la provocación o el asombro, así como el sentido de la estética, juegan un rol principal”.

La performance involucra cuatro elementos básicos: tiempo (puede iniciarse en cualquier momento), espacio (en cualquier lugar), el cuerpo del artista (ya sea un individuo o grupo), y la relación entre éste y el público.

Y a través del recuerdo de la performance de Creed traigo a este post el trabajo de dos artistas que me impactaron en su momento y no creo que dejen impasible a nadie. ¿Arte o demencia?, ¿genialidad o locura?. Siéntase libre cada cual de decidir por sí mismo/a.

Marina Abramovic

La artista serbia realizó junto al artista germano Ulay en 1997 la performance titulada “La muerte misma“. En ella los dos artistas unían sus bocas y respiraban el aire emitido por el otro. Tras 17 minutos caen inconscientes debido a que sus pulmones se habían llenado de dióxido de carbono y el oxígeno se había agotado.

Querían mostrar la habilidad del individuo de absorber la vida de otra persona, cambiándola y destruyéndola. 

Entre sus trabajos más conocidos se encuentra “Rhythm 0” (1974). El objetivo era probar los límites de la relación entre el artista y el público. El objeto: la propia Marina Abramovich. Las instrucciones: 72 objetos sobre una mesa que podían ser usados en ella como se deseara.

Algunos objetos podían dar placer, pero otros podían causar dolor, dañarla o provocarle la muerte. Entre estos objetos había pintalabios, una rosa, miel, una vela, tijeras, un látigo, una pistola y una bala.

Marina experimenta la dinámica de la agresión pasiva. Traslada el rol de artista al público convirtiéndose ella en sujeto-objeto.

Inicialmente la audiencia reaccionó con precaución y pudor, pero a medida que pasaba el tiempo (duró 6 horas), mucha gente empezó a actuar de manera agresiva lo que llevó a detener la performance.

En 2012 se presentó en el Festival de Sundance el documental “The artist is present“, un seguimiento a la artista mientras se prepara para la retrospectiva de su obra que se presentó en el MoMa de New York.

Orlan

La artista francesa nacida en Saint-Etienne considera su cuerpo como la esencia de la expresión. Crea el manifiesto “arte carnal” donde la cirugía está al servicio del arte. Su obra se basa en la transformación del cuerpo.

Su performance más conocida es “La reencarnación de Saint Orlan“. Operaciones destinadas a conseguir una transformación total de su rostro y de su apariencia corporal, inspirándose en una imagen síntesis que crea a partir de rasgos de heroínas del arte (la frente de la Gioconda de Leonardo, la barbilla de la Venus de Botticelli, etc). Las operaciones son transmitidas vía satélite en diferentes museos del mundo, coreografiadas y escenificadas por la propia artista.

“No deseo una identidad definida. Estoy a favor de identidades nómadas, múltiples, en movimiento” dice Orlan. Busca el “yo auténtico” que trascienda las limitaciones de la corporeidad.

Para Orlan, autoesculpirse es reducir la distancia existente entre lo externo y lo interno, sacar a la luz a “la verdadera mujer” que hay debajo, no a la mujer modelada por el deseo masculino o por la represión social, una mujer inventada por ella misma.

Para ella el arte está fuera de la ley, hace pensar a la sociedad, plantea preguntas, no es simplemente un arte para adornar.

La performance no representa, presenta. Arte en vivo. Arte para la reflexión colectiva, para no dejar nunca de plantearnos preguntas, para hacernos pensar, para provocar.

 

 

 

 

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