Perfiles ( II ) : Jaime Gil de Biedma

Jaime Gil de Biedma

Jaime Gil de Biedma

Jaime Gil de Biedma ha llegado a ser casi un mito.

En la década de los 70 ya lo precedía una leyenda literaria. Era un buen poeta, un señorito de izquierdas y un hombre mundano. Quizás el poeta más famoso de la “Generación del 50”, aunque ésta en aquel momento no tuviera el reconocimiento que ha llegado a tener hoy.

Pero Gil de Biedma también deslumbraba por el personaje. Hombre culto, inteligente, ingenioso, vitalista, brillante, a veces impertinente, junto con esa leyenda que circulaba sobre su vida homoerótica semiclandestina.

Jaime murió de sida, y aunque en los últimos años era vox populi en el ambiente literario, no se dijo oficialmente hasta su muerte. Con su homosexualidad le ocurrió algo muy parecido. Otro secreto a voces, que sólo tras su muerte quedó plenamente desvelado.

Siempre le preocupó, cuando había censura como cuando no la había, si en sus poemas podía notarse que el inspirador era un chico. Él no podía dejar de pensar en su familia ni en su trabajo.

Jaime entró a trabajar en 1955 en la Compañía de Tabacos de Filipinas en la que trabajaba su padre como director y en la que él llegó a ser Secretario General. Manila se convierte así en su segunda ciudad después de Barcelona y su vida y trabajo allí se reflejarán en sus poemas.

Jaime articuló su vida según una duplicidad que también aparece en alguno de sus más conocidos poemas como “Pandémica y Celeste” o “Contra Jaime Gil de Biedama”. En el primero, dos tipos de amor, los novios para el alto amor y la promiscuidad para cualquier noche. Para Jaime era compatible el amor más estable con la pequeña historia, fugaz, turbia. En el segundo se contrapone el Jaime civil y el de la vida marginal. Ambos son sinceros y desnudan la dualidad de su alma.

Gil de Biedma es un poeta de la experiencia. Se explica a él mismo para explicar la sociedad y el mundo. Explica su experiencia moral.

Uno de sus temas más recurrentes además de su experiencia amorosa, es el paso del tiempo.En “Moralidades” (1966) o en el libro “Poemas póstumos” (1968) versa estos temas de manera exquisita.

Para Jaime la vida era la juventud, con sus inconsciencias y placeres. Amó la vida (la juventud) y con la vida amó la inteligencia y el arte. Por eso el fin de su juventud supuso para él la crisis de la madurez que le lleva a una crisis de identidad. En esos momentos se da cuenta que lo que había esperado de la poesía era nulo, no existía y era un engaño. Llega a la conclusión que ya no tenía más que decir. Uno de sus poemas “De Senectute” comienza:

“No es el mío, este tiempo” y termina con esa frase tan demoledora,

“De la vida me acuerdo, pero dónde está”.

Por eso su obra es tan breve aunque muy personal. Perdió la fe en la poesía como la actividad que ayuda a uno “a llegar a ser”. No es de extrañar que para su gusto el mejor poema es “No volveré a ser joven”.

Posteriormente llegó a fardar de su indolencia al decir que era mejor una obra breve que abundante.

El whisky acentuó la melancolía en sus últimos años. En las noches agotadoras junto con conocidos y amigos ya no hablaba de ligar, ni se fijaba en ningún chico. Era como si el sexo hubiera dejado de existir.

Durante el último año de su vida, murió el 8 de enero de 1990, Jaime Gil de Biedma desapareció de toda actividad pública. En una ocasión declaró que quería ser poema mejor que poeta. Sus últimos poemas datan de primeros de los setenta. En realidad había dejado de ser poeta en ejercicio y su vida y su leyenda, cierta a veces y magnificada otras, convirtieron desde ese instante a Jaime Gil de Biedma en poema.

¿Cuál es tu poema favorito de Gil de Biedma?

Quiero concluir este post con el comienzo de uno de mis preferidos:

“Himno a la juventud”

A qué vienes ahora,

juventud,

encanto descarado de la vida?

Qué te trae a la playa?

Estábamos tranquilos los mayores

y tú vienes a herirnos, reviviendo

los más temibles sueños imposibles,

tú vienes para hurgarnos las imaginaciones.

Este post está basado en gran parte en el libro de Luis Antonio de Villena “Retratos (con flash) de Jaime Gil de Biedma”.

Deja tu comentario