Las revistas eróticas de la transición española

Revista LiB (septiembre1977)

Revista LiB (septiembre 1977)

La transición española supuso una serie de cambios sociales y culturales derivados de la transformación política que estaba sufriendo el país. Se extinguió una larga dictadura y con el paso a la democracia, España despertaba a nivel psicológico y corporal. La sociedad tenía ansias de libertad que se manifestaban de varias maneras. Una de ellas se convirtió en seña de identidad de aquel momento: el erotismo.

Los quioscos se llenaron de revistas eróticas: InterviúLibMachoPenClímaxBazaar y muchas otras más. Era imposible no mirar las portadas en las que se mostraban aquellas hermosas mujeres desnudas mostrando sus encantos.

Estas revistas se convirtieron en fenómenos de masas rompiendo los tabúes anteriores, creando un espacio para la libertad de expresión y sobre todo para el “destape”. No deja de ser cierto que este erotismo en muchos casos era tosco y chabacano presentando a la mujer como mero objeto.

Pepe Cera, director de la revista erótica Lib, las consideró como un soplo de aire fresco: “Ponían a la gente caliente activando su imaginación, pero también ejercían un papel de educación sexual y de apertura a temas desconocidos”.

Las primeras revistas que mostraron desnudos, antes incluso del comienzo de la transición, fueron FotogramasEl PapusBocaccio (que tomó el nombre de la discoteca de moda en Barcelona, y cuyo primer número salió en 1970), o Papillon. La avalancha se produce, como era de esperar, tras la muerte de Franco y la aparición de Interviú en 1976. Su éxito facilitó la salida de otras revistas como Lib (1976), o Bazaar (1977). Lib introduciría en sus páginas una sección de contactos que popularizarían otras como Clímax o Pen. No faltaron las versiones de éxitos internacionales como Playboy o la francesa Lui que habían servido de modelos.

Recientemente el escritor francés Frédéric Beigbeder ha resucitado para los quioscos galos la revista Lui. El autor de “El amor dura tres años” y “13´99 euros”, libros que recomiendo fervientemente, defiende “la impertinencia y el libertinaje”, señalando en su primer editorial que la revista va dirigida al hombre, “ese mamífero viril y romántico, obsesionado por la mujeres y amigo de los gays, insoportable y sexy, lujoso y campesino, festivo y literario”.

La libertad para mostrar todos estos desnudos y sexo favoreció principalmente al lector masculino, ya que casi todos los desnudos fueron femeninos. Este “destape” supuso el éxito momentáneo de actrices como NadiuskaÁgata LysBárbara ReyEva Liberten o Lina Romay. Buena parte de las actrices de esa época se prestaban a estos desnudos fotográficos como una buena manera de promocionar sus carreras artísticas. Interviú publicó reportajes de desnudos de actrices tan populares como Marisol (septiembre de 1976) o Amparo Muñoz (octubre de 1978).

La revista Interviú en la que apareció Marisol costaba 40 pesetas y se sabe que los precios que puede alcanzar un original de aquel número en las subastas de internet es escandalosa.

Lejos quedan ya aquellos días en los que muchos españoles empezaron a descubrir que el sexo y el erotismo eran mucho más de lo que se había podido ver hasta entonces. Y lejos quedan los tiempos en los que comprar el periódico servía para camuflarlas en su interior. Hoy, curados ya de espanto, se nos escapa una sonrisa melancólica al pensar en los buenos momentos que nos hicieron pasar aquellas revistas.

 

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