Georgia O´Keeffe o las flores que se parecían a vaginas

Georgia O´Keeffe

Georgia O´Keeffe

En un capítulo de la tercera temporada de la tan aplaudida Breaking Bad, Jane Margolis invita a Jesse Pinkman a visitar una exposición de Georgia O´Keeffe. La conversación transcurre así:

– “Pensaba que iba a ver vaginas”, dice Jesse. 

– “Yo nunca dije que pintara vaginas. Dije que algunas de sus pinturas se parecían a vaginas”, responde Jane.

– “No es como ninguna vagina que haya visto”, concluye perplejo Jesse.

Hablar de Georgia O´Keeffe es hablar de “la pintora que pintaba vulvas”. Aunque reducir la extensa obra de esta artista estadounidense a este tipo de frases además de no ser cierto sería injusto, a Jesse quizás le faltó la sensibilidad artística necesaria o el contemplar los cuadros con otros ojos para poder ver en ellos “pinturas que se parecieran a vaginas”.

Georgia O´Keeffe captó de manera extraordinaria la esencia de la belleza natural del desierto del sudoeste de EEUU, paisajes urbanos que tenían a la ciudad de Nueva York como protagonista, huesos, y también flores. Flores enormes, simétricas, en primeros planos, aisladas sin ninguna referencia que las enmarque en un entorno. Abstractas pero a la vez dotadas de un naturalismo muy particular. Flores de una sensualidad misteriosa.

Estos cuadros de flores se han interpretado como yónicos. Este término sánscrito, ioni, significa ‘útero’, ‘vagina’, ‘vulva’ o ‘vientre’ (en el sentido de ‘fuente de vida’). Las flores como símbolo de fertilidad y vida. Las flores como órgano reproductor, como sexo. Los pétalos como vulvas carnosas, los pistilos como clítoris, las corolas como las entradas vaginales. 

Georgia O´Keeffe

Georgia O´Keeffe

Si bien Georgia O´Keeffe negó que sus cuadros de flores representaran vulvas, fue en vano. “He conseguido convencerles para que se tomen su tiempo y miren lo que yo he visto, y cuando se tomaron el tiempo para ver realmente mi flor, atribuyen sus propias ideas sobre flores a mi flor y escriben sobre mi flor como si yo pensara y viera lo que ellos piensan de esa flor y reconocen en ella, pero ese no es mi caso”. Tenía razón, cuando contemplamos esas flores fascinantes y seductoras muchos queremos reconocer en ellas vaginas. El erotismo, atractivo y carnalidad que transmiten sumado a las formas voluptuosas convierten sus flores de colores suaves, brillantes y puros en metáforas sexuales.

No deja de ser significativo que aunque las flores conforman una parte importante de su obra Georgia O´Keeffe llegó a decir: “Odio las flores. Las pinto porque son más baratas que los modelos, y no se mueven”. Pero su intención iba más allá de un ejercicio simplista de la pintura. Su pretensión y deseo era de una dimensión más vasta y espiritual, y lo manifestó claramente al confesar: “La mayor parte de la gente en la ciudad corre tanto, que no tiene tiempo de mirar flores. Quiero que las miren, lo quieran o no. Si uno mira detenidamente una flor, tiene todo el mundo delante suya”.

Y tú, cuando las contemplas, ¿ves flores o ves vaginas?

 

Deja tu comentario