Del Hipster al hipster: un viaje de 50 años

Consumidores de cultura alternativa, sofisticados y letrados, conocedores de las últimas tendencias independientes y de vanguardia.

De actitud despreocupada. Irónicos y sarcásticos ante la vida y los prejuicios.

Sus aspiraciones pasan por llevar un estilo de vida que les proporcione el tiempo libre necesario para dedicarlo a disfrutar de las actividades creativas que les interesan como leer, ver cine independiente, visitar galerías de arte contemporáneo y cafés culturales, escribir o componer música.

Me estoy refiriendo al hipster. Término que se emplea para referirse a una subcultura de jóvenes y adultos pertenecientes, por lo general, a la clase media y alta urbanas.

Moda Hipster

Moda Hipster

El uso del término no es nuevo. Hipster empezó a utilizarse en los años cuarenta para referirse a los aficionados al jazz, el jazz moderno (bebop, hot jazz), muy popular a principios  de esa década. Hipster deriva de la palabra “hip”. Los músicos de jazz usaban la palabra “hip” cuando se referían a cualquiera que conociera la emergente subcultura afroamericana, lo cual incluía conocer de jazz. Los miembros de la subcultura fueron llamados “hepcats”, vocablo que acabó transformándose en la palabra hipster.

El hipster adoptó el modo de vida del músico de jazz: su manera de vestir, su actitud relajada, la jerga, el uso exploratorio de drogas y una sexualidad libre.

Transgredían las normas por tratarse de blancos que llevaban una vida semejante a los grupos urbanos de piel negra, ya que hay que recordar la discriminación de género y color y otros conflictos sociales que en aquella época estaban al rojo vivo, generando una especie de deslealtad al grupo al que pertenecían.

Los hipsters serán los dandys, de las clases inferiores, derrochando indiferencia. Tipos que aspiran a vivir la vida, fumar la mejor hierba, escuchar el mejor sonido (jazz) y vestir los trajes más molones y entallados.

Con el tiempo sobrevino lo simbólico de este movimiento, en asumirse como “anti” de lo pre-establecido.

Luego llegaron los escritores de la Beat Generation, Jack Kerouac “En el camino”, Allen Ginsberg “Aullido” o  William Burroughs “El almuerzo desnudo”, entre otros, los que popularizaron un estilo de vida hipster. Para Kerouac el que era hipster podía entender la literatura beat. Podría decirse que los hipsters de los cuarenta pasan a llamarse beats en los cincuenta.

Burroughs, Ginsberg y Kerouac

Burroughs, Ginsberg y Kerouac

Los beat o hipsters eran lo más políticamente incorrectos para un país como EEUU. Empezaron a cuestionar el sistema aparentemente perfecto en el que vivían. Se lanzan a recorrer los caminos y carreteras en búsqueda de respuestas y encontrar el sentido a sus vidas. El viaje como experiencia transformadora. Para ellos la expresión artística y creativa tenía más valor que lo material.

La mala reputación les precede por considerárseles antipatriotas, porque no trabajaban y por ser marginales. Abrieron las puertas a los movimientos contaculturales que surgieron posteriormente en EEUU y el resto del mundo.

El uso del término hipster reapareció en los años noventa y persiste hasta el presente.

El hipster retoma tanto estilos como ideas de épocas anteriores pero las reinterpreta y aplica de forma vanguardista, original y fuera de toda moda, aunque acaben convirtiéndose posteriormente en moda. Son personas críticas con la sociedad e intentan apegarse a lo intelectual. Individuos que descuidan cuidadosamente su estilo de vestir.

El departamento de sociología de la universidad de Harvard intentó explicar en un estudio la idiosincrasia de estos nuevos modernos. Descubrió que su principal nexo de unión era la música independiente.

Estudiando los perfiles de Facebook de doscientos estudiantes universitarios, la investigación aportaba un matiz curioso: en cuanto a todos los amigos del hipster les empezaban a gustar los mismos grupos indies, a él dejaban de gustarle. Cuestión de distinción más que de gustos. Reconozco que más de una vez a mí me ha pasado lo mismo. Descubrir la tendencia, exprimirla y desecharla antes que se convierta en producto de consumo masivo y deje de tener interés.

Ir contracorriente es su naturaleza. Alejarse de las corrientes predominantes y buscar un estilo de vida alternativo.

Con total seguridad un verdadero hipster renegará de serlo porque no quiere que se le catalogue de ninguna manera. La originalidad ante todo.

 

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