Cosplay o el arte de mimetizarse

La celebración de Don Carnal durante esta semana ha llenado las calles de nuestras ciudades de disfraces para todo tipo de gustos y colores. Desde los clásicos a los más originales, atrevidos y arriesgados. Desde los más frikis hasta los más creativos, distinguidos y refinados.

Pero donde el arte de disfrazarse se convierte en una auténtica pasión y en verdadero talento es en el cosplay. El cosplay, contracción de costume (disfraz) y play (jugar), es el juego de disfraces en el que los participantes (cosplayers) representan de la manera más fiel y realista a sus personajes favoritos de videojuegos, cómics, anime o manga. No obstante, no todo es vestirse. También juega un papel importante la actuación, el play (jugar). La actitud, el lenguaje corporal y el comportamiento del cosplayer tienen que ser lo más similares al personaje de ficción que representa.

Cosplayer

Cosplayer

Muchos de los cosplayers pueden estar meses planeando cómo confeccionar y elaborar su disfraz, qué materiales usar para conseguir una mayor semejanza o estudiando el peinado, el maquillaje y la constitución física que se acerque con mayor verosimilitud al personaje que desean dar vida. Aunque existen los llamados cosmakers, especialistas en confeccionar trajes de los personajes populares de los videojuegos, manga o anime, cada vez abundan más a la vez que son más valorados y apreciados, aquellos cosplayers que elaboran a mano sus propios disfraces.

El cosplay forma parte de la cultura espectáculo de Japón, aunque este fenómeno se ha extendido con fuerza desde hace tiempo al resto del mundo.

Las versiones sobre su origen son variadas. Las más aceptadas cuentan que nació en los años 70 en los Comic Market, una convención semestral celebrada todos los veranos e inviernos en Odaiba (Tokio), lugar de compra y venta de los dojinshi (historietas de manga autopublicadas de pequeña tirada). Allí, el grupo de gente que se encontraba solía ir vestido de sus personajes favoritos de cómics, manga o anime. Sobre el origen del término existen versiones que defienden que el escritor Nobuyuki Takahashi estando en la “Convención Mundial de Ciencia Ficción” en EEUU vio los aficionados con camisetas de Star Wars y pensó que en Japón se podía hacer algo más que aquello. Así que en las siguientes convenciones de anime propició que los otakus vistieran trajes confeccionados por ellos y acuñó el término jugando con las palabras costume y play.

La innovación dentro del cosplay ha llevado a etiquetar otros términos que identifiquen variantes del mismo. Así nace el crossplay para referirse a alguien que se disfraza de un personaje del sexo opuesto con sus distintas variantes, “male to female” (hombres que se disfrazan de un personaje femenino) y “female to male” que sería el caso contrario. Rizando el rizo está la modalidad gender bender, que consiste en transformar un personaje de género opuesto al mismo género. Dentro de esta variante el caso más visto es el de mujeres que convierten personajes masculinos en femeninos.

En nuestro país tenemos cosplayers de reconocido prestigio. Laura Sánchez es un ejemplo, más conocida en sus trabajos de cosplay como Shanoa Nebulaluben. “Tengo una sensación indescriptible cuando me caracterizo y me miro al espejo y veo a ese personaje que me encanta. Es como convertirme en un fanart de carne y hueso”, dice Laura.

El realismo y mimetismo con el personaje de ficción al que representan muchos cosplay, junto con su genialidad los convierten en auténticas obras maestras.Disfrutémoslos! 

 

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