Una mirada al pop art de Antonio de Felipe y “el caso Fumiko”

Recientemente le han dicho de todo. Que nadie le ha visto pintar nunca, que le encanta la fama y se ha vuelto demasiado exhibicionista, que pasa mucho tiempo en el gimnasio…Considerado por muchos el máximo representante del pop art español, Antonio de Felipe se ha instalado en el ojo del huracán desde el momento en que despidió a su ayudante Fumiko Negishi, y ésta le acusara ante el juez que rectificara la autoría de más de 200 obras para considerarla la autora o coautora de ellas. El artista puso el asunto en manos de sus abogados y emitió un comunicado en el que afirmó: “En relación a las graves e injuriosas declaraciones vertidas por la señora Fumiko Negishi atribuyéndose falsamente la autoría de varias de mis obras, hago constar que yo soy el único autor de mis creaciones, limitándose la colaboración profesional en mi taller de la señora Negishi a aspectos meramente técnicos y no creativos”. El artista valenciano se ha defendido en otras ocasiones de esta clase de acusaciones reivindicado que es “un artista de pico y pala” que puede llegar a trabajar hasta en 20 o 30 obras a la vez.

Antonio de Felipe es uno de esos artistas que siempre han suscitado una mezcla de devoción y animadversación. Personalmente sus obras y su estilo nunca me han provocado antipatía o inquina. Por el contrario, sus cuadros alegres, frescos y vitalistas siempre me han atrapado, sorprendido y en ocasiones me han arrancado una placentera sonrisa. Su obra es “un pop intencional, que cuenta cosas, trasmite sentimientos, emociones”. Imaginación, creatividad e ingenio están presentes en cada una de sus pinturas.

Sara Montiel

Se dio a conocer a mediados de los noventa con sus vacas pintadas de cartón de tamaño natural a las que personalizaba mediante imágenes tomadas de la publicidad, y que posteriormente fueron copiadas llenando muchas ciudades europeas. Sus exposiciones siempre se han organizando en torno a series temáticas. Entre las más conocidas se encuentran Meninasfiguras de los cuadros de Velazquez transformadas en una estética colorista pop, Madonnas donde reinterpreta vírgenes, niños y ángeles del Renacimiento y Barroco, Logotipos, serie dedicada al mundo de la publicidad, CinemasPop, centrada en el mundo del cine, Pop Sport en la que mezcla el arte, los dibujos animados y las disciplinas deportivas, LPop una vuelta de tuerca en clave pop a las portadas de discos más emblemáticas o la más reciente Graffiti Pop. En toda su obra podemos apreciar una mezcla de elementos actuales con elementos clásicos que le confieren esa identidad tan particularísima. 

Buscando a Dolar

Su fascinación y defensa por el pop art en todos estos años de trayectoria, más de 25, ha sido vehemente y apasionada. Reivindicaba así en un artículo de El País su postura: “La gente cree que es un estilo facilón y solo decorativo. Pero mis cuadros son mucho más profundos. He trabajado para dignificar el pop art“. No es es extraño que considere a Andy Warhol, el artista plástico y cineasta estadounidense, como su “madre” y a Velazquez como “su padre”, por los muchos referentes que hay de ellos, sobre todo del primero, en sus obras.

Mientras los jueces y la justicia dirimen el conflicto surgido entre Antonio de Felipe y Negishi, el artista prepara su próximo trabajo, Los Cuadros Dormidos, una serie en la que rescatará bocetos e ideas que no pudo pintar en su momento. Sin duda, una magnífica oportunidad para confirmarse y consolidarse como el icono del pop art español.

La Familia Real

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